Hace 230 años llegaba al mundo José Francisco de San Martín, conocido actualmente como el ‘padre de la patria’ argentina. Le tocó nacer en Yapeyú, provincia de Corrientes, una de las 30 reducciones jesuíticas que eran gobernadas por su padre, quien había sido trasladado especialmente desde España a esa región a tal fin, luego de que los jesuitas fueran expulsados del territorio americano.
San Martín vivió 72 años y falleció un 17 de agosto, en las lejanas tierras europeas de Francia. Sus últimos días lo encontraron ciego y con muy poca compañía afectiva a su alrededor. Este gran hombre, cuyo rostro está estampado hoy día en cada billete de 5 pesos, participó activamente y fue el responsable máximo de la liberación de la Argentina, Chile y el Perú que por aquellos años, dependían políticamente de las decisiones de un rey español.
Fue un ferviente buscador de libertad, decía que “cuando hay libertad, todo lo demás sobra”, todos sus movimientos políticos y militares estuvieron encaminados a la liberación americana. Comparte junto a Simón Bolívar el podio en Sudamérica, como los máximos próceres, por haber cumplido con el sueño de todos sus habitantes: liberase de los españoles. Ese hombre que tanto habló, escribió y actuó en busca de la libertad hoy se ve congraciado por la historia, que lo reconoce como el ‘libertador San Martín’.
Sólo vivió, una sexta parte de su vida en la Argentina, 13 años que le alcanzaron para plasmar sus ansias libertadores y con ellas, la voluntad de miles de argentinos. Estaba más allá de la cotidianeidad que se vivía por estas tierras, no le interesaba entrar en guerras civiles ni enfrentamientos fratricidas. Su objetivo máximo era liberar las tierras americanas del sur, para luego formar un solo territorio unido.
Fue un genio militar. Decía que para liberar América, había que liberar Perú, todavía en manos de los realistas españoles. Había notado que las batallas entre el sur del Perú y norte argentino tenían siempre el mismo final. Si atacaban los realistas españoles sucumbían ante la defensa norteña y cuando los argentinos buscan avanzar, siempre rebotaban antes de lograr sus objetivos. Entonces, San Martín, decidió organizar un ejército libertador, que cruzaría la cordillera de Los Andes (algo totalmente inédito e inesperado por aquellos tiempos) hacia territorio chileno para luego, dar el gran salto por mar hacia Lima (Perú). Su visión fue magnífica, liberó Chile y luego Perú.
Hubo dos hechos increíble y que nos dejarán por siempre con dudas: su renuncia a los cargos que le otorgaron en el Perú, luego de una reunión secreta con Simón Bolívar, de la que nunca se supo los contenidos tratados, y su pronta partida de la vida pública, a la corta edad de 45 años, cuando tuvo que emigrar a Europa junto a su hija, luego de la muerte de su mujer. El motivo de la partida tuvo que ver con un juicio al que se lo quiso someter por no haber acatado órdenes del gobierno argentino unitario para sumarse a la defensa contra los embistes federales.
San Martín vivió 72 años y falleció un 17 de agosto, en las lejanas tierras europeas de Francia. Sus últimos días lo encontraron ciego y con muy poca compañía afectiva a su alrededor. Este gran hombre, cuyo rostro está estampado hoy día en cada billete de 5 pesos, participó activamente y fue el responsable máximo de la liberación de la Argentina, Chile y el Perú que por aquellos años, dependían políticamente de las decisiones de un rey español.
Fue un ferviente buscador de libertad, decía que “cuando hay libertad, todo lo demás sobra”, todos sus movimientos políticos y militares estuvieron encaminados a la liberación americana. Comparte junto a Simón Bolívar el podio en Sudamérica, como los máximos próceres, por haber cumplido con el sueño de todos sus habitantes: liberase de los españoles. Ese hombre que tanto habló, escribió y actuó en busca de la libertad hoy se ve congraciado por la historia, que lo reconoce como el ‘libertador San Martín’.
Sólo vivió, una sexta parte de su vida en la Argentina, 13 años que le alcanzaron para plasmar sus ansias libertadores y con ellas, la voluntad de miles de argentinos. Estaba más allá de la cotidianeidad que se vivía por estas tierras, no le interesaba entrar en guerras civiles ni enfrentamientos fratricidas. Su objetivo máximo era liberar las tierras americanas del sur, para luego formar un solo territorio unido.
Fue un genio militar. Decía que para liberar América, había que liberar Perú, todavía en manos de los realistas españoles. Había notado que las batallas entre el sur del Perú y norte argentino tenían siempre el mismo final. Si atacaban los realistas españoles sucumbían ante la defensa norteña y cuando los argentinos buscan avanzar, siempre rebotaban antes de lograr sus objetivos. Entonces, San Martín, decidió organizar un ejército libertador, que cruzaría la cordillera de Los Andes (algo totalmente inédito e inesperado por aquellos tiempos) hacia territorio chileno para luego, dar el gran salto por mar hacia Lima (Perú). Su visión fue magnífica, liberó Chile y luego Perú.
Hubo dos hechos increíble y que nos dejarán por siempre con dudas: su renuncia a los cargos que le otorgaron en el Perú, luego de una reunión secreta con Simón Bolívar, de la que nunca se supo los contenidos tratados, y su pronta partida de la vida pública, a la corta edad de 45 años, cuando tuvo que emigrar a Europa junto a su hija, luego de la muerte de su mujer. El motivo de la partida tuvo que ver con un juicio al que se lo quiso someter por no haber acatado órdenes del gobierno argentino unitario para sumarse a la defensa contra los embistes federales.
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