martes, 30 de septiembre de 2008

Otro hincha al vestuario


El próximo sábado 4 de octubre volverán a enfrentarse San Lorenzo y Velez, esta vez en Liniers. Ya pasó todo un torneo y aunque siete meses nos separan de aquel marzo fatídico, en el que la locura del fútbol se llevó otra vida, seguimos sin conocer al responsable del crimen. Durante aquella semana quedé impactado por lo sucedido y escribí las siguientes líneas.

'Sábado 15 de marzo, 17:10 hs. Los equipos están en cancha dispuestos a dar comienzo a un partido que se palpita especial. San Lorenzo – Velez. El nuevo gasómetro es una fiesta. Está colmado por hinchas velezanos y cuervos, en ambas populares, en ambas plateas, en ambos codos. Los papelitos reciben a sus jugadores. Los colores y los cantos acompañan una tarde exquisita. Con sol y una temperatura primaveral. Con el deseo de ver jugar al líder del torneo contra un San Lorenzo renovado con Bergessio, D’alessandro y Silvera. Con la ilusión propia que siente el hincha antes de ver rodar el balón. Con el folclore que destila el deporte más popular del mundo. Con esas ganas únicas que sólo el que ama al fútbol entiende cuando le hablan sobre la fiesta que es estar en un estadio argentino.

Sábado 15 de marzo, 17:12 hs. La parcialidad de Liniers quita todas y cada una de las banderas que cuelgan del alambrado perimetral. El descontrol se apodera de la tribuna visitante. Cientos de personas se abotonan al alambrado. Lo zamarrean, lo sacuden. La intención es romperlo. La tribuna parece un hormiguero invadido por algún pisotón ajeno a su realidad. Hinchas revoloteando de lado a lado, de punta a punta. El público azulgrana no entiende nada y se pregunta ¿qué les pasa? La infantería aparece en escena y comienza a disparar balas de goma. Los bomberos prenden la manguera. El agua golpea y rebota contra cuerpos en llama, encendidos por un fuego que nadie puede apagar. Los huecos abiertos del deshilachado alambre son ahora ventanas a través de las cuales se comunican hinchas y jugadores. El acuerdo es mutuo. Jugadores e hinchas abandonan sus puestos. El partido es suspendido.

Sábado 15 de marzo, no importa la hora. El país se entera que han asesinado a un nuevo hincha en la Argentina. Se desconocen las causas. Se desconoce el autor. Se desconoce el lugar exacto. Se desconoce cómo es posible que quepa tanta maldad en un cuerpo humano. Se desconoce cómo es posible que un cobarde detrás de un arma de fuego dispare entre las sombras y huya a su madriguera. Se desconoce cómo es posible que entre tanto dinero invertido en seguridad no se haya podido dar con el asesino en ese preciso instante, habiendo tantos policías acompañando la caravana, como afirma Castrilli. Se desconoce cómo es posible que desde la AFA afirmen que el hecho nada tuvo que ver con el partido San Lorenzo – Velez y que por respeto al hincha asesinado continúe la fecha. Se desconoce cómo es posible que Julio Grondona no haya aparecido públicamente para darle las condolencias a los hinchas del fútbol argentino, que una vez más nos sentimos huérfanos, desconsolados por un padre que nunca está cuando más se lo necesita.

En fin, la familia del fútbol pierde un nuevo jugador, mal expulsado. Emiliano se va a los vestuarios injustamente, lo hacen dejar a su equipo con uno menos, pero como suele pasar en nuestras canchas nadie será sancionado. La semana próxima se jugarán los partidos preestablecidos en el fixture y semana tras semana todos, menos la familia Alvarez, nos iremos olvidando que el 15 de marzo de 2008 la cobardía de un demente le arrebató la alegría genuina a ese hincha fiel que amaba al fútbol'.