martes, 11 de noviembre de 2008

José Hernández y el día de la tradición


Las tradiciones son esos sedimentos culturales que se impregnan en las comunidades generación tras generación nutriendo la idiosincrasia del pueblo con usos y costumbres. Pero ¿por qué la tradición se asocia al nombre de José Hernández? Porque fue él quien defendió incansablemente los valores gauchos, en medio de un país que buscaba marginarlos y dejarlos en el olvido, porque lejos estaban de representar el tan ansiado progreso que anhelaban las autoridades.

Y cuando uno se refiere a las tradiciones argentinas, es sorprendente la cantidad de costumbres que fueron incorporadas por nuestros queridos gauchos. Se forma así un triángulo perfecto entre José Hernández, los gauchos y las tradiciones. Palabras como asado, mate, jineteadas, fogón, puchero, pulperías, estancias, ponchos, bailes folclóricos (la chacarera, el cielito, el gato, el pericón, etc.) son algunos de los tantos términos que tienen vida a partir del aporte gaucho.

En la Argentina los legisladores suelen elegir el día del deceso de los próceres como fecha representativa para homenajearlos mediante feriados nacionales y/o fiestas populares. De vez en cuando surgen discusiones entre los ciudadanos en las que muchos piden conmemorar los nacimientos y no los fallecimientos de esas grandes personalidades argentinas.

Los dos más ilustres padres de la patria tienen sus respectivos feriados el día de su muerte: Gral. Manuel Belgrano (20 de junio) y Gral. José de San Martín (17 de agosto). Los congresistas hacen esa elección por entender que esa fecha es el “paso a la inmortalidad” de ambos Generales.

En el caso de José Hernández, si bien no tiene el carácter de feriado nacional, se ha establecido su natalicio (10 de noviembre) como fecha para celebrar el ‘día de la tradición’ en la República Argentina. Merecido homenaje para el autor del libro “Martín Fierro”, quien en sus 52 años de vida, merced a sus convicciones y a una dedicada labor idealista, logró elevar el reconocimiento de la vida, valores y tradiciones del gaucho, hacia altos niveles de admiración popular, cuando la historia bien pudo haberlos recordado como simples personajes pintorescos del pasado campestre.

José Hernández por cuestiones de salud pasó su infancia y adolescencia viviendo en el campo, por lo tanto, conviviendo con gauchos e indios. Participó de algunas batallas militares y tuvo una presencia activa en la vida política argentina como diputado y senador de la provincia de Buenos Aires. Vivió en el exilio en diferentes oportunidades, fue padre de siete hijos, trabajó como periodista y alcanzó su consagración máxima al escribir el “Martín Fierro”, el libro con mayor renombre en la Argentina.

En la actualidad, no sólo la Argentina sino todo el mundo, necesita de personas idealistas, con principios enraizados al legado de generaciones pasadas, perseverantes y proactivos en sus labores políticas, aferrados a la identidad de sus comunidades, sensibles y comprometidos con la realidad y el porvenir de su gente. Desde acá, mate en mano y próximo a comerme un asadito a la noche, mi pequeño homenaje a José Hernández y a todos los que siguen alimentando las tradiciones en la Argentina o más allá de sus fronteras.

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